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En EE.UU. se instaló la frase que dice “América para los americanos”. Esto refiere a que el imperialismo norteamericano pretende robar todas las riquezas latinoamericanas para beneficio de sus empresas, considerando que los habitantes de la Patria Grande estorbamos porque impedimos la LIBRE extracción de nuestros recursos. Así lo dijo expresamente Demian Reidel, jefe de asesores del presidente argentino Javier Milei: “el problema es que Argentina está habitada por Argentinos”. Por su parte, Donald Trump, primer mandatario norteamericano, pronunció que “El dominio de EE.UU. en América Latina no será cuestionado nunca más”. El plan gringo es dividirnos para dominarnos y así lograr saquearnos. Imagínese si los países latinoamericanos estuviésemos unidos y como bloque nos defendiéramos de las pretensiones saqueadoras del imperio norteamericano. Es claro, no podrían venir a robarnos. Por eso quieren evitar la consolidación de los bloques de coordinación y cooperación económica, comercial y geopolítica, al tiempo que instalan dentro de cada una de las naciones, a través de la prensa, sentimientos de enfrentamiento entre compatriotas. Tan absurdo es esto último, que si inocentemente se observara desde fuera y sin conocimiento histórico, se quedaría perplejo observando centenares de venezolanos festejando alrededor del Obelisco, en Buenos Aires, que EE.UU. bombardeó Caracas, dentro de lo cual se contabilizan más de 80 personas asesinadas. Todo para robar el petróleo. Algunos declararon a la prensa que “no importa que nos roben el petróleo si sirve para modernizarnos”. Increíblemente absurdo. El principal problema es que los latinoamericanos no estamos unidos para defendernos entre hermanos contra las pretensiones saqueadoras del imperio. Bien vale recordar las palabras del ex-presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien destacó que hay quienes culpan al chavismo de que Venezuela no tiene industria, pero olvidan que nunca tuvo industria, ya que la oligarquía venezolana siempre manejó las riquezas petroleras para ellos mismos y para sus aliados norteamericanos, además del constante bloqueo impartido desde EE.UU. para obstaculizar el progreso. Por eso mismo, insiste Correa: “Vayan a Miami a ver las mansiones de la oligarquía venezolana, ahí está la plata del petróleo venezolano. Por eso nunca se industrializaron, porque todo lo que ellos querían lo importaban, así que para qué esforzarse. No sea cosa que se desarrollen sectores productivos que además quieran disputarle el poder a ellos”. La misma lógica opera en Argentina, con las oligarquías manejando los recursos más deseados por el imperialismo yanqui, a cambio de favores y protección. Para conseguir sus anhelos también se compran a la prensa, a gobernantes, legisladores y al poder judicial que siempre es funcional a la derecha conservadora. Recuérdese que siempre y para siempre es importante insistir en explicar y recordar que la derecha es la que pretende concentrar el poder y el ingreso nacional en los sectores dominantes, empobreciendo a los pueblos, mientras que la izquierda procura una más justa y equitativa distribución del poder y de la riqueza producida por el conjunto de la nación. El reporte necesario de principios de 2026 remite a los incendios en el Parque Nacional Los Alerces. Ubicado en el oeste de la provincia de Chubut, se trata de uno de los lugares más bellos del planeta, con superposición de selva y bosque, lagos, lagunas y ríos de colores, cascadas, glaciares colgantes de las montañas, abundancia desbordante de frutos rojos, recursos hidrocarburíferos y mineros, así como varias cualidades adicionales que lo convierten en un lugar único. Incuestionablemente, los incendios demostradamente intencionales exponen preocupantes asuntos. En primer lugar, el gobierno de Milei – Adorni – Sturzenegger eliminó la Ley del Fuego, sancionada en 2013 (gobierno de Cristina Fernández de Kirchner – CFK), que prohíbe vender tierras y zonas incendiadas por un mínimo de 30 años, para evitar la especulación de capitales privados que pretenden comprar tierras especiales a bajo precio para luego desarrollar negocios a su favor, y asimismo proteger el ecosistema y todas nuestras riquezas. También se derogó la Ley de Tierras, del 2011 (gobierno de CFK), que pone un límite a la posesión de tierras en manos extranjeras, por total, por provincia y por propietario, además impidiendo la sesión de regiones fronterizas que pongan en juego la soberanía. En segundo lugar, Milei le regaló aviones hidrantes a EE.UU. en su guerra contra la Federación Rusia localizada en Ucrania, luego compró aviones de guerra obsoletos para realizar un video a exhibir por los canales de televisión oficialistas, posteriormente desfinanció el presupuesto dirigido a la lucha contra el fuego disminuyendo dichas asignaciones en un 85% y también contrajo terriblemente el presupuesto de Parques Nacionales. Es como decirle a la avaricia extranjera: “vengan que ya está todo LIBERADO para que operen en LIBERTAD y cantando VIVA LA LIBERTAD, incendien y luego compren barato… luego no se olviden de mí”. En tercer lugar, se sabe que el sionismo envía israelíes desde hace muchísimas décadas para ejecutar trabajos de relevamiento que ponen de manifiesto el Plan Andinia. En línea con esto, la inseparable “amistad” de Milei con Netanyahu, el primer ministro de Israel, hace presente la frase del Rabino Bergman, ministro de ambiente del gobierno de Macri, quien dijera que “Argentina debe ser partida y repartida como la Tierra Prometida”. Mientras tanto, el análisis coyuntural convoca a prestar atención que durante principios del 2026, Donald Trump pretende iniciar la tercera guerra mundial en simultáneo con la fundación del Consejo de Paz, cuyo nombre no tiene correspondencia con el significado de sus términos. Para adherirse a dicho Consejo de alineamiento con EE.UU. contra China y Rusia, el país miembro debe pagar 1.000 millones de dólares, que Argentina no tiene disponibles. Aunque como se está anunciando en el presente escrito, lo que más desean los norteamericanos son nuestras riquezas, pues en lugar de dinero, Milei convino con Trump la entrega del manejo del puerto de Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, que tiene la mayor cercanía existente con el Continente Antártico, el cual posee para el futuro del Planeta Tierra una importancia estratégica clave. La pérdida de soberanía sería total. Por si fuera poco, Milei pretende eliminar la Ley de Glaciares, que fuera sancionada en el 2010 (gobierno de CFK) para proteger y preservar los recursos hídricos, destacando que los 17.000 glaciares argentinos poseen la mayor reserva de agua dulce del planeta, pero además constituyen el eslabón clave para el equilibrio del ecosistema y la agroindustria. El peligro es que si la minería avanzara contaminaría el agua y la tierra destruyendo todo. Por eso estemos alerta, Milei está favoreciendo el avance del negocio de la megaminería, que sólo nos dejaría contaminación, mientras las ganancias se las llevan las mineras al exterior dejando una migaja insignificante de regalías además de las coimas para este gobierno vendepatria. Hágase saber que esto es lo más urgente que hay que detener porque los daños serían irreparables. Evidentemente, para que sea Latinoamérica para los Latinoamericanos, deberemos de inmediato fortalecer el Mercosur, el Unasur y la Celac ya existentes, incorporar a Argentina y Venezuela al BRICS, del que ya forma parte constitutiva Brasil, diseñar un plan de unión que resista como bloque sólido a las pretensiones de saqueo foráneo, y desde ya recuperar y restablecer todo lo explicado en este escrito, así como las represas hidroeléctricas, IMPSA, etcétera… porque LATINOAMÉRICA ES PARA LOS LATINOAMERICANOS. |
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